Archivo | octubre, 2010

Audrey, Montesinos, Ainatura y otras cosas.

22 oct

Ya sabéis que mi obsesión con Audrey y la moda es considerable, pero algunos no sabéis hasta qué punto llega: consigo meter esos temas casi en cualquier asignatura de mi carrera. Por ejemplo, ¿que en plástica de magisterio me mandan hacer un collage – composición geométrica a partir de una foto que de juego? Pues yo cojo la imagen de Audrey con su toalla a la cabeza y su guitarra en Breakfast at Tiffany’s. ¿Que tengo que realizar un reportaje audiovisual de 10 minutos sobre algún tema? Pues lo hago junto a dos chicas geniales y decidimos hablar sobre la moda valenciana, y así, ya que tenemos que estar todos los jueves hasta las 9 de la noche, que sea haciendo algo que realmente nos motivo. Sin ir más lejos, la tarde de ayer la dedicamos a grabar los escaparates más bonitos y lujosos de Valencia -por fin visité la nueva tienda de Ferragamo-, les preguntamos a algunas personas su opinión por la calle y tuvimos el inmenso placer de entrevistar en su taller al gran Francis Montesinos, rodeado de sus dibujos, sus magníficas telas, vestidos hechos y a mitad hacer superpreciosos, y bolsitas fucsia con un lazo encima que eran tan monas que casi me hacen llorar. Y eso no es todo, las próximas semanas nos esperan Álex Vidal, Porfin!, Zambrano, TrendyTrend (cuando esté terminado igual os lo pongo).

Pero estos no son los únicos trabajos que he hecho sobre el tema, a Audrey la elegí para hablar de cine y de moda como icono más absoluto, y a la moda para hacer un blog estupendo y un programa de gazapos junto a Nuri -¡te echo de menos!-.

¿El problema? Que estar tan metida en estos temas no me facilita, sino que incluso me lo complica, el típico problema alcoyano de estas fechas: ¿qué narices me pongo en Mig Any? ¿hará mucho frío? ¿seré capaz de aguantar con tacones por los adoquines aunque sea un ratito? Y lo peor para mí… ¿cómo me maquillo? En temas de estética soy lo peor y si encima, como suele ocurrir en este caso, he bebido -y bastante- antes de arreglarme puede que acabe saliendo con la cara naranja porque me confunda de base y coja la de mi madre -3 tonos por encima de la mía-. Y eso me pasó. Por eso este año recurro de rodillas a mi amiga Aina, que ella sí que sabe de eso y lo demuestra en su blog Ainatura. Os pongo aquí su vídeo de kit básico de maquillaje, aunque ya hay algunos más. ¡Espero que la sigáis!

Fashion Victims

8 oct

Primero, conste en acta que ayer intenté actualizar el blog pero no pude entrar. Una lástima, tenía pensado comentar lo mejor de la Paris Fasion Week (lo haré en otro ratito si tengo tiempo). Pero hoy, mi querido padre me ha mandado un texto-burla de las fashions víctims que, a pesar de todo, me ha hecho reir mucho. Os lo adjunto para ver que os parece. Eso sí, yo sigo siendo una fashion victim, y muy orgullosa de ello (ayer fue la Mango Glamour Shopping Night y lo demostré sobradamente).

¡Espero que os guste!

Las mujeres son víctimas de un complot urdido por mentes perversas que se reúnen en un lugar secreto y deciden lo que algunos llaman “’tendencias de moda”. ¿Quiénes son? ¿Cómo lo hacen? Yo me imagino que llega Paco Rabanne y dice: – Veo que este año se va a llevar el azul petróleo. Y saltan a dúo Victorio y Lucchino: – Eso, eso, y los jerséis sin mangas, pero de cuello alto, ¡y que se jodan! ¡Y date por jodida! Porque la moda no es una industria. ¡Es una secta dirigida por maricones! Y de esos seres que nos odian ¿qué podemos esperar? Si nos hacen ir con estos pantalones que se abrochan en la rabadilla y nos hacen creer que vamos bien (creo que lo hacen para que luzcamos esos ridículos tangas que tanto molestan). O con esos otros pantalones de pata larga que van limpiando las aceras.
¿Ustedes saben lo que son las fashion victims? Son las mujeres que han caído en sus redes y ya no pueden escapar. Esas que cuando se acercan a un escaparate, oyen voces en su cabeza: “El poder de la moda te obliga”, “el poder de Dior te gobierna”. Realmente, yo me dí cuenta del poder que tiene esta secta cuando intenté comprarme un vestido rojo. Parece fácil, ¿verdad? Un vestido rojo. Pues no, porque las tiendas están en el ajo. Son las representantes de Dior en la tierra. Y, claro, llego yo, y le digo a la dependienta: – Buscaba un vestido rojo. Y me suelta: – ¿Rojo? Este año no viene nada en rojo. Este año viene el azul petróleo. – ¿Y eso rojo de ahí? – Eso es la funda del extintor, pero si quieres te la saco.
Así es como empiezan las sectas: anulando tu voluntad. Porque, de repente, me veo diciendo: – Vale, sácame uno azul petróleo de la 38. Y, en ese momento, la dependienta me mira como se mira un Fiat Panda desde un todoterreno: – ¿La 38? Tú estarás entre la 40 y la 42. Claro, yo la miré a ella como diciendo: “y tu estarás entre gilipollas y tonta del culo”. Pero le dije: – Perdona, yo soy una 38. – No, si ya. Pero es que este año viene la 38 ceñida, ¿sabes? Y es que ese es el segundo paso de la estrategia de la secta, disminuir tu autoestima para poder dominarte mejor. Ahí, yo dije: – Con esto no me pillan. ¡Yo me pruebo la 38 aunque me la tenga que meter a rosca! Y, claro, te miras al espejo y ves lo que ves. Una morcilla. Una morcilla azul petróleo.
Y digo yo: si en todo el mundo un metro es un metro y un kilo es un kilo, ¿por que la talla 38 no es siempre la talla 38? Tú vas al Carrefour y la talla 38 se la puede poner King África y, sin embargo, te vas a Versace y la 38 no se la pone ni Melody. Total, que hice lo que hacemos todas: llevármelo. Si, porque pensé lo que pensamos todas: “así me obligo a adelgazar”. ¿Seremos idiotas? A las dos semanas estás obligada a regalárselo a tu sobrina. ¡Es como comprarte unos zapatos del 34 para obligarte a que te encoja el pie! Pero es que ese es otro de los síntomas de que estás entrando en la secta: someterte voluntariamente al sufrimiento físico. Aunque, a veces, cuando todavía no estás abducida del todo, consigues tener un momento de lucidez y decir: “No, no me lo llevo”. Y, entonces, esa enviada del mal que es la dependienta te dice la frase definitiva: – Llévatelo, no seas boba, ¡que lo puedes devolver! ¡Y lo compramos! Como lo puedes devolver. Eso es como comerte un trozo de moqueta: ¡como lo puedes devolver! Así que volví a casa con mi vestido azul petróleo de la 38. Me lo pongo y le pregunto a mi marido: – ¿Como me queda? – Pequeño. – ¿Si? ¿Me marca mucho? – Te va a hacer llagas. Ahí me dije: “Tere, modérate. Esta es otra prueba. La secta de la moda quiere que rompas lazos con tu entorno. ¡No, no van a poder conmigo!”.
Me lancé a la calle y no paré hasta que encontré el único vestido rojo que quedaba en toda la ciudad. Cuando lo vi, dije: “¡me lo compro!, ¡que le den a Paco Rabanne! y que Victorio le dé a Lucchino”. ¡Ja! Y salí de la tienda triunfante, con mi vestido rojo. Pero la alegría me duró dos escaparates. Es algo que nos pasa a todas las mujeres. De repente, se te viene el mundo encima: “Coño, ¿y qué hago yo con un vestido rojo, si este año lo que se lleva es el azul petróleo?” Oye, que no pude pegar ojo en toda la noche. ¡Tuve unas pesadillas! Estaba yo en una misa negra, atada de pies y manos, y los grandes gurús de la moda, rodeándome como en Poltergeist: – Tereee, veeen hacia el glamouuuuur. Total, que me desperté, empapada en sudor y dije: “¡Vale, esta bien! ¡Me rindo!” Me unté entera con vaselina para que me entrara el traje, y me presenté en la boda de mi amiga, vestida de azul petróleo. Cuando llegué a la iglesia me encontré con que íbamos todas iguales. Allí había más azul petróleo que en una playa del golfo Pérsico. Ahí te das cuenta de que te han captado, has entrado en la secta, y a partir de ese momento honrarás a Victorio y a Lucchino, no nombrarás a Chanel en vano y amarás a Dior sobre todas las cosas.
PD.¿Alguien me puede explicar qué coño es el color “azul petróleo”? Tardé siglos en comprender que las cosas pueden ser de color buganvilla, no me jodais ahora con el petróleo, ¡por favor! El petróleo es negro como los cojones de un grillo, y perdón por la expresión.

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