Archivo | julio, 2011

Brillos por doquier

28 jul

Nunca he sido demasiado de prendas llamativas ni exageradas pero no sé que me pasa que últimamente me llaman más la atención algunas cositas brillantes que he visto en las webs de las tiendas. Al ver el vestido plateado de Zara sentí una voz inesperada en mi cabeza que me decía “tiene que ser mío” y que me sorprendió hasta a mí misma, y lo mismo me ocurrió con los zapatos de lentejuelas, aunque soy consciente de que me pondría más las plataformas con base dorada de Zara que, como bien fichó Mode et Tresors, se parecen muucho a los famosos Charlotte Olympia. Faltaría ver cuáles son más cómodos. Además, están los pitillos plateados para una buena -y cómoda- noche de fiesta.

 

¿Os gustan este tipo de prendas discotequeras?

Mi inspiración… algunos de estos looks de Leighton Meester.

PD. Como ya empiezo a desear demasiadas cosas y no quiero que se me olvide ninguna, he decidido abrir una página fija en el blog con mi particular WISHLIST que iré actualizando según se me ocurra. Por si queréis hacerme regalos, la podéis consultar siempre que queráis en la última pestaña de la cabecera ;).

Los vestidos de novia de Audrey Hepburn

27 jul

Hay vestidos de novia que nos marcan, que se nos clavan a fuego en la retina. Tal vez ni siquiera nos pondríamos muchos de ellos, pero cuando los vemos pensamos que eran “el vestido ideal” para la persona que lo lleva. Yo, desde que me metí en esto de los blogs, estoy enganchada a varios que nos ayudan a encontrarnos con ese tipo de vestidos y bodas, como Macarena Gea con su sección White Friday (por cierto, ¡su última novia me encantó!), Srta. Limón con su Oncewed,  De lunares y naranjas… o muchos más.

Cuando publiqué el post sobre Charlene de Mónaco insinué que iba a comentar esa y otras bodas más detalladas pero, con el abandono temporal del blog, ya quedaba fuera de lugar… (para qué os voy a poner a Kate Moss en su boda si ya la habréis visto tropecientas veces). Así que he pensado que lo mejor es que, de vez en cuando, recupere algunos vestidos nupciales memorables de los que a mí me han marcado.

Y, como no podía ser nuestra manera, empiezo este propósito con los vestidos de novia que lució mi admirada Audrey.

1954: Audrey y Mel Ferrer

En septiembre de 1954, una joven Audrey Hepburn se casó con el también actor Mel Ferrer. Aunque luego la relación no funcionó, de ella salió su hijo Sean. Además, en el día de su boda, a Audrey se la veía absolutamente radiante con un vestido “muy Audrey”: cintura de avispa con lazada, falda amplia por debajo de la rodilla, mangas de farol y botonadura hasta el cuello en organza (algo que usaba mucho para ocultar la delgadez de sus clavículas). El diseño no sé exactamente si es de Givenchy o de Balmain (he leido ambas cosas y alguna más) pero lo más importante es que, lo hiciera quien lo hiciera, lo hizo para ella. Audrey lo acompañó con unos elegantes guantes blancos y una original corona de flores en su característico pelo corto con el que se hizo famosa en Vacaciones en Roma.

1969: Audrey y Andrea Dotti

Audrey se divorció de Ferrer en 1968 y, al año siguiente, se casó por lo civil con el médico italiano Andrea Dotti, del que se enamoró en un crucero. De esta relación nació su hijo Luca. Para esta ocasión eligió un sencillo pero perfecto vestido corto de lana con pañuelo a la cabeza y guantes de, cómo no, Givenchy (por aquél entonces su relación con el diseñador ya estaba absolutamente consolidada y no hay lugar a dudas). Por cierto, que aunque la foto sea blanco y negro el vestido era en rosa claro (tan mono que podría ponérmelo hoy en día).

El vestido nunca usado

Pero además de estos dos vestidos, también se hizo muy famoso otro vestido diseñado para la que iba a ser su primera boda con el británico James Hanson y que luego nunca se produjo. Se trata de un diseño largo en raso marfil con cuello barco y lazo a la cintura de las hermanas Fontana que tampoco tiene desperdicio y que salió a subasta en 2009 por una millonada (¡unos diez millones de euros!).

¿Os gustan? ¿Con cuál os quedáis?

Yo sin duda, me quedo con el vestido blanco de Hubert Givenchy que Audrey lució en Sabrina, uno de mis vestidos favoritos de todos los tiempos. Vale que en la película no se entendía como vestido de novia, pero ¿no creéis que reúne todas las cualidades, punto de originalidad incluido con los bordados en negro? Es sumamente bonito. Y punto.

PD: Este post va a dedicado a mi querida Nurinur, la mayor seguidora de este blog. Porque hoy es su cumple y porque se merece ¡todo y más! Felices 23 pequeña :)
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